GNOSIS PARA LOS POCOS - TESTIMONIOS (parte 3)

em quinta-feira, 9 de julho de 2026

 GNOSIS PARA LOS POCOS - TESTIMONIOS (parte 3)


Muchas gracias por brindar este espacio, donde las narraciones de los hermanos describen cómo llegaron a la Gnosis. Cada testimonio refleja la entrada a un mundo que nos transformó desde adentro, despertando inquietudes dormidas e impensables; inquietudes que, de una u otra forma, intuíamos desde antes, quizá porque nuestra manera de vivir no encajaba con el resto.

Como relatan algunos, llegaron a la Gnosis siendo jóvenes; muchos recorrieron una larga búsqueda entre autores, libros y diversas expresiones artísticas. En mi caso fue un camino más breve. Tal vez leí un par de libros, pero el más significativo fue "Demian", de Hermann Hesse, donde por primera vez encontré las palabras “Gnósticos” y “Abraxas”. Poco tiempo después, la Gnosis llegó de manera sorpresiva a mi vida.

En el año 1983, un profesor de electrónica comenzó a entregarme textos para leer ante mis compañeros de clase. Uno de los primeros escritos del Venerable Maestro Samael Aun Weor que conocí fue un pequeño folleto llamado “Los Hijos del Quinto Sol”. Desde el primer momento quedé profundamente impactado. La descripción del continente atlante era clara, decisiva y contundente. Más adelante, aquel profesor me invitó a una conferencia titulada “La Era de Acuario”, donde se reprodujo un audio del Maestro. Reconocí en aquella voz las enseñanzas del folleto que había leído, y sentí como si todo aquello me hubiera sido familiar desde siempre. Esa noche mi vida cambió.

Comencé a asistir a las charlas junto a dos amigos. Caminábamos cerca de una hora y media para llegar; los recursos eran escasos, pero valía la pena impregnarse de aquello que sonaba distinto a todo lo que conocíamos. Con el tiempo ellos abandonaron el camino, pero yo continué solo. En aquel entonces, las fases duraban dos meses y, a los seis meses, ya me encontraba en Fase C, dentro de un grupo muy reducido de los que habían comenzado. Disfrutaba leyendo los libros disponibles en la biblioteca y colaborábamos en la difusión pegando afiches para abrir nuevas conferencias.

Más adelante vino una etapa en la que contraje matrimonio con quien hoy sigue siendo mi compañera de vida. Debido al trabajo, los viajes y las circunstancias del destino, salía y volvía constantemente a la escuela, reincorporándome una y otra vez a la Fase A, siguiendo los cambios de domicilio del grupo. Hasta que, en una de esas vueltas, encontré que el Movimiento Gnóstico había cerrado sus puertas a la parte pública.

Entonces comenzó mi peregrinar en solitario, acompañado únicamente por algunos cassettes con el verbo del Maestro Samael y unas fotocopias de los temarios de Fase A y B. En mi interior seguía anhelando revivir aquel sabor de escuela, aunque mi propia mala vida servía de ancla, manteniéndome atado a la tierra e impidiéndome volar.

Veinte años después conocí Internet. Escribí la palabra “Gnosis” y apareció un mundo de distintas “gnosis”, aunque casi nada relacionado con el Venerable Maestro Rabolú. Formamos un grupo virtual que tuvo su momento, aunque finalmente terminó desapareciendo. Sin embargo, de aquella experiencia quedaron amistades valiosas, como la de Leonel Ruiz y, de manera muy extraña, el reencuentro con João.

Cuando uno no posee experiencia interna ni conciencia despierta, resulta difícil - o incluso imposible - orientar conscientemente a quienes buscan la liberación. Un dormido es como un tuerto guiando a un ciego. Así transcurrieron unos quince años más, hasta que junto a mi amigo Juan Carlos comenzamos a buscar respuestas sobre el cierre del movimiento, ya que en Chile llegó muy poca información posteriormente.

Continué investigando y publicando temas relacionados con la Gnosis en Facebook, hasta que en 2014 apareció un hombre que trajo respuestas a muchas de mis preguntas. Yo estaba acostumbrado a interrogar a quienes afirmaban saber sin realmente conocer; pero este señor sí sabía. Gracias a ello conocimos una Gnosis con sabor a nuevo, un sabor primordial y, al mismo tiempo, actual.

Fuimos conociendo hermanos de distintos países y compartiendo junto a ellos estas enseñanzas. Nombrar a algunos sin mencionar a otros seria una falta, pero lo que comenzó con algunos pocos, se convirtió en un gran grupo de selectos hermanos, unidos en un solo corazón.

Sinceramente, en pocos años se realizó más trabajo que en treinta o cuarenta. Fue un cambio profundo en la manera de comprender y practicar la enseñanza, permitiéndonos reconocer muchas debilidades y errores cometidos durante décadas. Los trabajos de las S.O.S. y “Gnosis para los Pocos” vinieron precisamente a corregir esas fallas. Hoy miro hacia atrás y comprendo que aquella esperanza alimentó mi ímpetu y me ayudó a no renunciar jamás a la ayuda de las Jerarquías, de los Dos Testigos - los Venerables Maestros Samael y Rabolú - y de todos quienes, de una u otra forma, han cooperado para mantener un grupo firme, orientado hacia un mismo objetivo: nuestra liberación.

Doy fe de que el trabajo que se presenta en estas páginas sintetiza la verdadera enseñanza, para que otros puedan encontrar el camino perdido y comprender que lo fundamental es vivir la enseñanza, porque es ella la que verdaderamente nos enseña a vivir.

¡Paz Inverencial!


Colaboración: Pedro Z.
Grupo en el Nuevo Orden: Santiago (Chile)

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